Causalidad
El determinismo laplaciano estipula que se podría condensar un intelecto que en cualquier momento dado sabría todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen. Si este intelecto fuera lo suficientemente vasto para someter los datos al análisis, podría condensarse en una simple fórmula de movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro, así como el pasado, estaría frente sus ojos.
Significa esto que el hecho de que esté aquí, a las 7:46 de esta mañana de invierno, tras haber tragado un café lleno de posos escribiendo estas líneas obedece a que en cierto momento X el Universo (¡todo el Universo!) estuvo en un estado Y, y que una inteligencia superior (quizá divina) sabía que esto iba a pasar.
Examinado esto, y tomado como axioma, supone que el hecho de que mi vida esté como esté (al borde del abismo, aunque conseguí dar dos pasos hacia atrás en lugar de uno hacia adelante) obedece a que en el pasado sucedió algo que la encaminó hacia aquí. ¿Qué es ese evento que puso a los engranajes del cosmos en el camino hacia este preciso momento? ¿Fue el helado que me comí en la plaza de Zocodover el 5 de marzo de 1999? ¿Fue aquel funesto momento en que decidí estudiar Filosofía en lugar de qué sé yo, Matemáticas?
El determinismo implica que todos los momentos son cualitativamente el mismo.
Pero aquí estoy yo, a las 7:54 de una mañana de invierno escribiendo esto. Y la responsable es aquella noche de 9 de julio de 2006 donde pedí una hamburguesa doble con patatas en un McDonalds.
Significa esto que el hecho de que esté aquí, a las 7:46 de esta mañana de invierno, tras haber tragado un café lleno de posos escribiendo estas líneas obedece a que en cierto momento X el Universo (¡todo el Universo!) estuvo en un estado Y, y que una inteligencia superior (quizá divina) sabía que esto iba a pasar.
Examinado esto, y tomado como axioma, supone que el hecho de que mi vida esté como esté (al borde del abismo, aunque conseguí dar dos pasos hacia atrás en lugar de uno hacia adelante) obedece a que en el pasado sucedió algo que la encaminó hacia aquí. ¿Qué es ese evento que puso a los engranajes del cosmos en el camino hacia este preciso momento? ¿Fue el helado que me comí en la plaza de Zocodover el 5 de marzo de 1999? ¿Fue aquel funesto momento en que decidí estudiar Filosofía en lugar de qué sé yo, Matemáticas?
El determinismo implica que todos los momentos son cualitativamente el mismo.
Pero aquí estoy yo, a las 7:54 de una mañana de invierno escribiendo esto. Y la responsable es aquella noche de 9 de julio de 2006 donde pedí una hamburguesa doble con patatas en un McDonalds.
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